Piropos

Qué bien hueles.

Qué suaves tus manos.

Siempre consigues hacerme reír.

Me gustaría conocerte.

Estaría días enteros escuchándote.

Me siento bien en silencio contigo.

Te admiro.

Gracias a ti quiero aprender.

El otro día te pensé.

Me alegra que estés bien.

Te he echado de menos.

Que descanses.

Me encanta cuando ríes.

Tus abrazos me serenan.

Te deseo lo mejor.

Te mereces ser feliz.

Cuando leo tu nombre sonrío.

La otra noche te soñé.

Me honra que estés en mi vida.

Si necesitas algo de mí, aquí estoy.

No cambies nunca.

No podría olvidarte, aunque quisiera.

Me das paz cuando me coges de la mano.

Haces que quiera ser mejor.

Haces que quiera quererte bien.

Contigo es lo óptimo.

Qué suaves tus labios.

Qué bien sabes.

Para el tiempo.

© Vicente Ruiz, 2019

Mar de primavera

Tú, que vienes y vas,

que me azotas la cara con el aerosol de tu oleaje,

como si me escupieras con indignación

por atreverme a mirarte a los ojos;

que me arrojas la espuma a los pies,

golpeándome con las conchas de las tellinas,

que sólo querían cubrirse bajo la arena,

como quien quiere escabullirse porque con él no va la historia.

Tú, valiente de mordisquear las maldiciones por lo bajini,

cobarde de lanzar la piedra y esconder el brazo;

que basta que amaine el viento

para mostrarte como una balsa de aceite,

con mansedumbre y regocijo por que me entregue a ti;

pero una vez me tienes en tu regazo, me volteas, me zarandeas,

me mareas, sin encontrar en mí oponente

y me arrastras con la corriente.

Tú, que pareces no saber que vengo de ti,

que crecí contigo, que estamos ligados,

nos pongamos como nos pongamos.

No importa lo mucho que me sacudas,

lo mucho que te grite,

lo poco que nos queramos en apariencia.

Admiro tu belleza y respeto tu bravura

tanto como tú respetas mi templanza y admiras mi cautela.

Cuelgan los platillos de la balanza cada uno en un nivel,

que ni en la ternura ni en la pasión

este amor fue igual para ambos.

Y qué habré de hacer. Nada.

No quisiera, jamás, no quisiera dejar de mirarte.

Mar de primavera.

Para María.

© Vicente Ruiz, 2018