Cerrado por vacaciones

Mi tía, con su doradísima y frondosísima melena cayéndole a ambos lados de la cara, sus gatunos ojos verdes y todas las pequitas que le adornaban el rostro, me miró, siempre risueña, siempre cómplice, y me dijo: “Lee y viaja todo lo que puedas, leyendo y viajando es como más se aprende”.

Treinta y pico años, montones de libros y cuatro continentes después, me sigo acordando de ella cada vez que me veo metiendo cosas en la mochila. Y en ello estoy nuevamente: rayando mapas, recabando información, cargando la batería de la cámara, seleccionando las lecturas para el avión y para el tren, y sintiendo el gusanillo de la ilusión.

Las próximas dos semanas estaré ausente. Cuídense y sean felices. Cuando vuelva, les contaré, como siempre.

Hasta entonces.