Escribir/Writing

Permaneció por un periodo de dos horas completas delante de la pantalla del ordenador, la aplicación del correo electrónico abierta, unas pocas líneas escritas, con la dirección de su editor esperando a cumplir su función. ¿Había adjuntado el manuscrito? Sí, allí estaba, el título del documento PDF junto al icono del imperdible.

The writer stood for two whole hours in front of the computer screen, the email application opened, a few lines written, the editor’s address waiting to fulfill its function. Had the manuscript been attached? Yes, there it was, the PDF tittle close to the safety pin icon.

Las nuevas tecnologías le habían proporcionado mucha comodidad, es cierto. El ahorro de hojas de papel arrugadas al fondo de la papelera había sido considerable. Los manuscritos tenían un aspecto impecable recién impresos, libres de borrones, tachones, apuntes a mano en los márgenes. Ya nada de eso era necesario. Ahora, el fondo de la papelera presentaba una imagen deprimente, con unos cuantos tickets de la compra rasgados por la mitad, varios pañuelos desechables y poco más.

The new technologies had brought so many amenities, that is true. The savings of crumpled sheets thrown into the bottom of the waste bin had been considerable. The manuscripts had an impeccable aspect once printed, stain-free, no deletions and notes at the edges. Any of that was no longer necessary. Now, the bottom of the waste bin looked depressing, only some shopping tickets ripped in half, several paper handkerchieves and a bit more.

De vez en cuando echaba la vista sobre la maleta que guardaba en un rincón del despacho. En ella dormía su Olivetti Studio 44, que adquirió mamá a mediados de los sesenta. Echaba de menos escribir allí. Tenía su encanto, aunque fuese mucho más farragoso. Dejaba al descubierto los lugares en que se había equivocado. A veces, del tecleo presuroso, se le amontonaban los tipos sobre la cinta, teniendo que separarlos cuidadosamente con el dedo. El sonido, ese martilleo polirrítmico que le acompañaba en sus historias, le sumía en un estado de relajación semejante al de las olas del mar, en sus paseos estivales, o el crepitar del fuego de la chimenea, en sus retiros de inverno. Las nuevas tecnologías también le habían privado de eso. Eran demasiado silenciosas.

From time to time, the writer looked over the case kept at a corner of the study. On it, an Olivetti Studio 44 slept, acquired by mum in the sixties. The writer missed so much to write with it. It had its charm, although it was much slower. It revealed the places where mistakes had been made. Sometimes, because of the hasty typing, the types jumpled together over the tape, having to be separated with a finger. The sound, that polyrythmic hammering accompanying the stories, made push down in a relaxing state similar to the sea waves, in the summer walks, or the fire crackling at the chimney, in the winter retreats. The new technologies had also deprived the writer of that, they were too silent.

Sin embargo, lo que no había cambiado era la ansiedad. Terminado el trabajo de escritura, relectura, corrección, modificación, relectura y vuelta a empezar, comenzaba el calvario mental. “¿Lo mando o no lo mando?”. Antes era un taco de folios mecanografiados, ahora era un archivo en el ordenador, pero la sensación de vértigo era la misma. Cada vez que daba por concluida una obra nueva, se veía al borde de un abismo, sin ropa a la vista del mundo, objetivo de todos los dedos índices.

However, what did not change was anxiety. Once the writing, rereading, correcting, modifying work was done over and over again, the mental calvary started. “Do I send it or not?”. Before it was a typed pile of paper, now it is a file on the computer, but the sensation of vertigo was just the same. Every time a work was concluded, the writer had an image at the abyss edge, naked in view of the world, target of the index fingers.

Hay escritores que construyen mundos de fantasía aparentemente de la nada. Crean personajes que no son humanos y que viven historias lejos de ser realistas. Hay escritores que logran trasladarse a épocas lejanas, o a lugares remotos, y se ponen en la piel de personas cuya existencia es difícil de imaginar. “Pero yo no sé hacer eso”, decía en sus entrevistas. No sabía ejercer su oficio a menos que se detuviese en lo interno, en lo próximo, en lo familiar, en lo íntimo, en lo que queda poco más allá de su ombligo. Cada vez que remataba una historia, sentía el alivio de la cicatriz que se cierra. Pero, precisamente por eso, cada libro delataba una parte de sí, de su vida. Y de ahí, la terrible ansiedad.

There are writers who build up fantasy worlds aparently from nothing. They create characters that are not human and live stories far from being realistic. There are writers who get to move back to past times, or remote places, and put themselves in the shoes of people whose existence is hard to imagine. “But I cannot do that”, the writer said on the interviews. The writer could not practise the work unless staying in the inner, the near, the familiar, the intimate things, the things a little beyond oneself. Every time a story was closed, the writer felt the relief of a healed scar. But, precisely for that, every book exposed a part of the writer’s life. And that is the reason for the terrible anxiety.

Las dos horas se convirtieron en tres. Guardó el email en la bandeja de borradores y apagó el ordenador. Al día siguiente, haría su vida rutinaria: el desayuno, la ducha, la compra del pan y del periódico, el paseo por el parque, el ratito de lectura, la vuelta a casa para cocinar, la comida, la siesta. Y otras tres horas delante del ordenador. ¿Lo mando o no lo mando?

The two hours became three. The writer saved the email on the draft box and switched off the computer. The next day, the writer would follow the daily routine: breakfast, shower, go out to buy the newspaper and some bread, take a walk to the park, spend a while reading, return home to cook and have lunch, take a nap. And then another three hours in front of the computer. “Do I send it or not?”.

Escribir es un acto de fe, primero. De valentía, después.

Writing is an act of faith, first. Of courage, later.

 

© Vicente Ruiz, 2018

2 comentarios en “Escribir/Writing

  1. Yo todavía tengo por aquí la Studio 45 que pertenecía a mi madre, y mis dos máquinas de escribir que me regaló mi abuela, una Lettera 10 y una Lettera 42. Con esas tres máquinas escribí mis primeros cuentos, en esa época en la que los ordenadores eran inaccesibles- Después llegó mi viejo XT con Wordstar 5.0, los modernos con windows y word

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    1. Subiré a Instagram una foto de la máquina de la que hablo aquí. Gracias por tu comentario.

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